Muchos os preguntareis, qué quiere decir esto de abogacía preventiva.

Es muy sencillo, hoy en día creo o, más bien,  mucha gente cree que los Juzgados y Tribunales están colapsados y su capacidad de solucionar los pleitos que se les presentan es lenta y muy limitada.

Os pongo un ejemplo:

Un cliente, presenta una demanda para recuperar su casa ya que el inquilino no le paga la renta.

Se presenta hace un mes en los Juzgados de Arganda (Madrid), el Juez la admite a trámite y nos cita para una comparecencia el  5 de Septiembre y para el lanzamiento el 3 de Octubre.

Qué cara se nos queda cuando se lo comunicamos al cliente y le decimos “ a pesar de que no te pagan la renta desde el mes de Octubre de 2017, te vas a tener que esperar un año por lo menos parta recuperar tu casa, lo de recuperar tu dinero es más complicado y si contabas con esa cantidad (375 euros al mes) vete olvidando de la misma por el momento, y mientras tanto el inquilino viviendo feliz y contento en la casa de mi cliente de manera gratuita y sin ninguna presión.

Este es solo un ejemplo de todos los que podríamos poner aquí sobre cómo funciona la justicia, la realidad, el día a día, y no la que nos cuenta en las leyes y lo que dicen los políticos.

¿En qué nos habría ayudado la abogacía preventiva en un caso similar?:

  • Quizás en pedir un aval bancario de seis meses.
  • Quizás en pedir en vez de un mes de fianza cuatro.
  • Quizás en solicitar un avalista personal.
  • Quizás en no alquilárselo por no darnos suficiente garantías.

Quiero decir que soluciones hay, otra cosa es que las queramos aceptar o bien que nos arriesguemos.

La abogacía preventiva según la define Oscar Fernandez León  trata de prevenir y anticiparse a los posibles problemas que puedan surgir, minimizar esos riesgos y si es posible  obtener salidas negociadas a conflictos ya existentes.

Y entrando de lleno en nuestro terreno, ¿desde el punto de vista de los divorcios y las separaciones en qué nos puede beneficiar esta abogacía preventiva?

Pues si tenemos en cuenta que más o menos desde el año 2008 hay una media de unas 120.000  sentencias de separación o divorcio , que afectan a los dos cónyuges y a una media de 1,3 hijos por familia, estamos hablando de aproximadamente 400.000 personas al año que se ven implicadas directamente en una ruptura familiar.

La abogacía preventiva no va a solucionar la totalidad de esos casos, pero  seguro que en algunos concretos se podría haber obtenido una solución consensuada y que nos hubiese evitado acudir a los Juzgados.

Si se consultase a un abogado experto en derecho de familia, lo que puede ocurrir en caso de que las cosas salgan mal (recuerdo que entre un 50 y un 70% de las personas que se casan se van a separar al cabo de los años), quizás, tendríamos una visión diferente de este tema concreto y podríamos afrontarlo antes de que ocurriese, si es que ocurre, cosa que no es segura pero si es bastante posible a tenor de la información que disponemos.

Si nos explicasen que antes de casarnos o vivir en pareja, podemos hacer capitulaciones matrimoniales, redactar  acuerdos, negociar o dejar por escrito siempre que no  perjudique ni a los contrayentes ni a los hijos en caso de tenerlos, lo que queremos que pase en caso de ruptura, tendríamos mucho camino andado para evitarnos futuros problemas, estrés, tensión emocional y nos ahorraríamos tiempo y dinero.

Ahora bien la siguiente pregunta es ¿Por qué nadie lo hace?

Tratamos de obtener todas las garantías posibles y nos asesoramos para comprar una casa, un coche, alquilar un apartamento, solicitar un préstamo, y  sin embargo para contraer matrimonio o formar una pareja de hecho, solo nos preocupamos de sacar los papeles para el Juzgado o para la Iglesia y damos por hecho que seremos felices y comeremos perdices durante toda nuestra vida y eso es una utopía muchas veces, vamos que no es cierto, que es más fácil que tengas problemas, que no los tengas, pero no hacemos nada al respecto.

No quiero decir con esto que la abogacía preventiva sea la panacea pero quizás con una visión objetiva que nos de un profesional, se aclarasen nuestras ideas y pudiésemos decidir de una manera racional y jurídica lo que en realidad queremos y no dejarnos llevar solo por las flechas de Cupido con los resultados que mucha veces conocemos y que nos dejan sorprendidos por la brutalidad de las disputas que se producen entre personas que pensábamos que iban a durar toda la vida juntos y que por supuesto, ¿quién se lo iba a imaginar que iban a terminar así con lo bien que se llevaban?.

Cuando la gente me dice que se van a casar o a vivir juntos, trato de darles una serie de consejos al respecto, siempre me dicen lo mismo “Pero es que piensas en que  nos vamos a separar” y yo siempre les digo que sí, que eso es lo que pienso, porque si  pensase y creyese a pies juntillas que iban a estar toda la vida juntos y que iban a ser envidiosamente felices, no tendría que darles ningún consejo al respecto, así que, si no queréis tener problemas el día de mañana, aplicaros el cuento, cuesta muy poco o no cuesta nada y las ventajas son inconmensurables.

 

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