¿Quién se queda con el perro?

No solo nos peleamos en situaciones conflictivas por los alimentos que tenemos que dar a nuestros hijos, y por el régimen de visitas y los gastos extraordinarios que hay que satisfacer, sino que últimamente también lo hacemos con nuestros animales de compañía. ¿Qué pasa con ellos cuando se produce  la separación o el divorcio?, ¿ con quién se quedan?, ¿cabría una custodia compartida?

Esto que puede parecer una tontería no lo es cuando descubrimos que en España  y según la asociación nacional de fabricantes de alimentos para animales de compañía (ANFACC) en los hogares españoles hay casi un 50 % de estos que tienen mascotas. En circunstancias normales de separación o divorcio, esto no debería ser un problema, se pacta un régimen de visitas entre los cónyuges, qué se hace con los gastos del animal y como se afrontan, si hay hijos menores y su interacción con la mascota para no separarlos de esta, es decir cosas racionales que darían lugar a llegar a un acuerdo amistoso y que el Juez no tuviese que entrar a dirimir (si es que lo hace) es un tema tan particular teniendo en cuenta que los animales de compañía están considerados en el código civil como bienes muebles según se desprende del artículo 333 . No se nos tiene que olvidar que a nuestra mascota o animal de compañía, hay que medicarlo, llevarlo al veterinario, pasearle, lavarle, darle de comer, y eso genera unos gastos que hay que tener en cuenta por parte de ambos cónyuges a la hora de saber a qué atenerse cada uno de ellos a este respecto.

Aquí tendríamos que distinguir si el animal es propiedad de uno de los cónyuges porque lo hubiese comprado el solo o lo hubiese puesto a su nombre en los diferentes registros, ayuntamiento o padrones municipales que existen, o incluso que el régimen del matrimonio fuese el de separación de bienes, es decir se le va a dar preferencia al titular de la cartilla del animal, o al poseedor del contrato de compra o de adopción de la mascota, pero es que hay más, si los dos lo compraron juntos y alguien se lo quiere quedar, la parte que lo haga deberá indemnizar a su pareja por la pérdida de los derechos del custodio y disfrute del referido animal o mascota y no digo nada si además del valor sentimental de la mascota tiene un cierto valor económico que deberá ser tenido en cuenta a la hora de la liquidación de la sociedad legal de gananciales ya que hemos dicho las mascotas tiene la consideración de bienes muebles lo que implica que pueden ser reclamados por cualquiera de los dos miembros de la pareja o ser compartidos por ambos incluso estableciéndose un régimen de visitas.

Pero,¿ qué pasa si tenemos hijos menores que tienen un cierto vínculo afectivo con su perrito o con su gato?. En primer lugar como hemos dicho si hay discusiones al respecto el juzgado va  a primar al titular de la cartilla o al dueño del animal, pero en estos casos concretos también se suele velar por  el bienestar emocional de los menores y normalmente se les suele asignar al animal a estos, es decir dónde va el menor va la mascota entendiendo que así se evitan situaciones traumáticas para los niños.

A partir de aquí os podéis imaginar todo lo que queráis. Siendo personas responsables y más o menos coherentes no debería haber ningún tipo de problemas en llegar a acuerdos sobre qué hacer con nuestra mascota sobre todo si tenemos niños pequeños y estos tienen una gran interacción con los animales de compañía, pero el ser humano es retorcido y  mas en estas situaciones de ruptura de la convivencia conyugal y puede ocurrir cualquier cosa, desde que  todo acabe bien  con una cierta predisposición de los cónyuges (siempre es lo mas deseado)  hasta que cualquiera de los cónyuges por despecho se dedique a maltratar al animal no alimentándole o no tenerle en buenas condiciones con tal de fastidiar al otro. A lo que me refiero es que si vamos a comprar cualquier mascota o animal de compañía para nosotros o para los niños que lo tengamos en cuenta para el caso de que las cosas no vayan tan bien como habíamos pensado., y sin querer ser agorero quiero deciros que casi la mitad de los matrimonios que se contraen en nuestro país terminan en separación o divorcio es decir que la estadística es muy elevada como para no tenerla en cuenta con este asunto al igual que con muchos otros más importantes dentro de las relaciones familiares. Si ya pasan  cosas dignas de una novela policíaca con respecto al cuidado y alimentación de los menores, qué no puede pasar si en vez de personas hablamos de animales.

 

 

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