Reclamando a nuestros hijos

En los temas de separaciones y divorcios muchas veces la gente nos pregunta, o más en concreto los obligados al pago de alimentos a sus hijos ¿hasta cuándo hay que seguir pagando?

Si bien es cierto que no hay una respuesta exacta y habrá que estar a las circunstancias de cada caso, lo normal es, hasta que los hijos hayan alcanzado la independencia económica, concepto más bien laxo y que suele alcanzar a edades comprendidas entre los 18 y los 32 años.

Sin perjuicio de profundizar más en este tema en otro artículo, hoy quiero hablar de un asunto que la gente y sobre todo los padres y madres no suelen tener en cuenta, y es la posibilidad de poder exigir a nuestros hijos dinero o una contraprestación económica cuando estos sean mayores e independientes económicamente y nosotros con nuestras pensiones o rentas no podamos cubrir nuestras necesidades más básicas.

Este asunto que a la mayoría de padres y madres ni siquiera se les ha pasado por la cabeza viene recogido en la legislación española y en concreto en los artículos 142 a 153 del Código Civil cuando habla de los alimentos entre parientes y especifica claramente que están obligados a darse alimentos los ascendientes y descendientes es decir los padres a los hijos como todo el mundo sabe, (por el mero hecho del nacimiento se tiene la obligación de cuidarlos y alimentarlos), pero también de los hijos con respecto a sus padres, obligación esta que muchas veces no se tiene presente ni por parte de unos ni de otros.

Es decir los padres que han estado cuidando a sus hijos prácticamente toda la vida, tienen el derecho si las cosas al final de sus vidas no les van demasiado bien, de solicitar alimentos a sus hijos cuando estos tengan un buen  puesto de trabajo y puedan afrontar sus necesidades sin problemas y la pensión o las rentas de los progenitores sean insuficientes para cubrir sus necesidades básicas de sustento, habitación vestido y asistencia médica.

Muchas veces los progenitores ya mayores, están viviendo unas situaciones muy penosas y desconocen que pueden reclamar estos alimentos a sus descendientes por lo que creo que es interesante dar esta pequeña pincelada para que cada uno actué según mas le convenga y sobre todo sin culpa ni responsabilidad porque si en su infancia nosotros les cuidamos, no está de más saber que en nuestra vejez y en determinados casos ellos tienen no solo la obligación moral, sino  la obligación legal de cuidarnos y ayudarnos en la medida de sus posibilidades.

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