¿VIVIR SIN NORMAS? IMPOSIBLE.

                En esta situación tan extraña en la que nos encontramos, creo que es un buen momento para explicarles a nuestros adolescentes, como es vivir en una sociedad que nos impone una serie de normas y de obligaciones para poder mantener la armonía social.

                Los adolescentes son muy rebeldes, no les gustan las normas, muchas veces no las entienden o las consideran injustas, se rebelan o se quieren rebelar contra ellas y es lógico que piensen así en esa época de la vida.

Es muy difícil tratar de explicarles por qué las normas son necesarias, por eso esta pandemia nos ha venido muy bien para poder sentarnos con ellos/as y explicarles, el porqué de las mismas.

La pregunta que habría que hacerles, es para discutirla en armonía y admitiendo toda clase de interpretaciones por parte de los mayores y de los jóvenes.

 

¿Qué habría pasado si no se hubiesen impuesto una serie de normas, por parte del gobierno de turno, para tratar de parar la escalada de la pandemia y de las muertes que la misma produce?

 

Os imagináis que habría pasado si cada uno/a hubiese podido hacer lo que le hubiese dado la gana, el caos que se habría organizado, el desmadre en las calles, en las casas, en los parques.

Es verdad que si con normas expresamente dictadas (aunque  a veces difíciles de entender, como las de las salidas de los menores acompañados, de los adultos o de los mayores), se originan líos, malas interpretaciones, abusos de estas, (no hay más que ver la televisión estos días sobre la interpretación que de las mismas hace la gente),

 ¿Qué pasaría si no hubiese ninguna norma?

 El caos camparía en nuestra sociedad, las discusiones se volverían endémicas, seguro que imperaría la ley del más fuerte y el lo hago porque me da la gana.

Los adolescentes creo que en esta situación nos están dando una verdadera lección de civismo y de adaptación a las circunstancias de esta pandemia.

Han entendido en general que no pueden salir de casa, que no pueden verse con sus amigos, ni hacer fiestas, pero esto es así además porque hay una serie de normas establecidas para saber en cada momento que es lo que tenemos que hacer, por eso es tan necesario el uso y el establecimiento de las normas en todos los ámbitos de la vida, aunque a veces no nos gusten o no estemos muy de acuerdo con ellas :

¿Por qué tengo que sacarme el carné a los 18 y no lo puedo hacer a los 16 o17?

¿Por qué puedo beber alcohol con 18 pero no con 17 y 9 meses?

¿Por qué tengo que tener 18 años para entrar en una discoteca?

¿Por qué no se puede conducir por la izquierda?

¿Por qué tengo que entrar a una hora en el colegio o en el instituto?

¿Por qué tengo que tener el DNI a los 14 años?

¿Por qué no puedo destrozar el mobiliario urbano  que no me gusta?

¿Por qué no  puedo poner la música a todo volumen a las 4 de la mañana?

¿Por qué tengo que llevar casco en la moto cuando estamos en verano?

Así podríamos estar horas y horas enumerando por qués y situaciones en las que tiene que primar el civismo, y  el hecho de vivir en sociedad confrontado con  el ansia de libertad y de hacer lo que nos de la gana sin ninguna cortapisa.

Por eso hay que explicarles a nuestros adolescentes que vivir sin normas es una utopía y que estas son muchas y muy variadas, sociales, legales, morales, de vestido, económicas, horarias, lingüísticas.

Tampoco estaría de más a lo largo del debate que hemos establecido comentarles que las normas van cambiando, en general no son inamovibles, la mayoría de edad bajó de los 21 a los 18 años, el derecho de voto se amplió a las mujeres en el siglo XX, ya que antes no podían votar, los matrimonios entre parejas del mismo sexo se aprobaron en el año 2005, la jornada laboral disminuyó entre los trabajadores, se ampliaron los días de descanso.

Por tanto las normas, las leyes, las reglas son necesarias, se pueden discutir y tratar de llegar a un consenso pero nos sirven para vivir en sociedad, y las habrá en cualquier sociedad y grupo humano.

El profesor titular de sociología de la UAB y director de GSADI (Grupo de Sociología Analítica y de Diseño Institucional José  Antonio Noguera dice al respecto del cumplimiento de las normas que

“Lo revolucionario no es luchar contra las normas, ni presumir de infringirlas por mera pose, sino crear normas igualitarias y hacerlas cumplir”

Lo otro sería irse a vivir a una isla desierta o al interior de la selva amazónica pero sin contacto con ninguna tribu (por cierto casi seguro que estas también tienen sus normas), así que si tu hijo/a no quiere cumplir las normas o no las acepta, ahí tiene una solución para poder vivir a su libre albedrio.

Los chavales han visto que en situaciones límites, conviviendo con los padres en una vivienda pequeña y con los hermanos/as es necesario poner límites y normas, al igual que es necesario consensuarlas y negociarlas para no caer en el autoritarismo y eso creo que se ha hecho bastante bien en la situación actual, todos hemos cedido para obtener un mayor beneficio y de todo eso debemos aprender para el día de mañana.

Así que espero que os haya servido esta discusión para tener un poco más claras las ideas, para compartirlas con vuestros hijos/as y para que entiendan que sin normas es imposible vivir, y que si quieren cambiarlas, tienen que trabajar para ello, labor encomiable y digna del mayor de los elogios.

 

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